Desde Málaga, España, Europa
Miércoles,17 de diciembre de 2008
Nos situamos en el viernes 12 de Diciembre, a las 11:30 de la noche.
-Emilio, ven – oà la voz de Arna.
Yo estaba en otra habitación delante del ordenador, haciendo no se que.. ¡Ah, Si ¡, ahora me acuerdo, estaba jugando una partida de billar contra el propio ordenador.
-Si , ya voy – conteste.
-Es que mira – me dijo, hablando de la “Tele†– a veces se para la figura, momentáneamente, otras se ve mal – difuminada- o como pixelada, y no se...
Y todo esto me lo decia, tumbada en el sofa, arrpada con una manta, y como la cosa mas normal del mundo.
Toque el mando del televisor, lo apague, lo encendi dos veces, y en vista de que no se solucionaba el problema y a sugerencia de ella, busque entre los papeles y llame a “atención al Clienteâ€.
-He hecho todas la pruebas imaginables – le dije al operador..
-¡Por favor, saque e introduzca la tarjeta en el codificador – una de las pruebas que no se me habÃa ocurrido a mi, hacer.
Y al hacerlo, parece que lo problemas se solucionaron.
-Tiene Vd. Internet,- me cuestiono el operador.
-Pues si, si lo tengo – dije yo.
-De acuerdo – dijo el operador, y asà quedo la cosa.
A la mañana siguiente, apareció un instalador de la casa, y me puso un microfiltro entre el codificador y la corriente.
-De esta forma, no le volverán a pasar estas cosas, me dijo – y se fue.
Bueno, volviendo al caso, después de esta charla telefónica, me volvà hacia ella, y dije las palabras mágicas:
-¿ Y es que todas estas cosas que he hecho yo, no las podÃas haber hecho tú ?
Y los gritos, los malos modos, y el:
-¡ Eres un cabronazo egoÃsta ! ¡ Seguro que esto lo haces solo para fastidiarme ! ¡ Donde esta tu generosidad ! ¡ Es que no puedes hacer esto, solo por mi ! ¡ Solo piensas en ti mismo !
Etc. Etc. Supongo que los gritos, debieron de oÃrlos todos los vecinos... Aunque no es algo que mi importe.
Después de todo esto, ella soltó unas lagrimas, que tienen la capacidad de enternecerme, y unos minutos de reflexión, después del enfado generalizado, me acerque a ella, y la pedi perdon ( aun no comprendo muy bien del porque )
Y al dÃa siguiente,, parecida que nada habia pasado, no por mi cuenta, no por la de ella – aunque ella siempre me echara en cara, que me las pasa todas, que me perdona todo, y que soy un egoÃsta, Es una palabra que casi siempre tiene en la boca.
En fin, llego el domingo. Y el domingo trae a mi hijo mayor a casa. Todo parecÃa ir a pedir de boca. Comimos agradablemente. Nos echamos la siesta. Y la siesta trajo a colación, la reparación de la persiana del dormitorio.
Anteriormente, habia tratado de solventar yo el asunto. Pero al no conseguirlo (No debo de ser lo suficiente habilidoso), hubimos... de recurrir a mi hijo mayor – que tiene mas paciencia, mas conocimientos, mayor habilidad – y que no admite ninguna indicación, ni consejo, ni nada que pueda provenir de su padre.
En dos ocasiones, que quise decir algo entre su madre y el, me callaron y me echaron de la habitación, casi con cajas destempladas.
Me sentà tan mal, que me fui a dar una vuelta, no antes de avisarlo, y con la intención por parte de mi mujer de promover una discusión...
-¡ Déjale ! – dijo Erlui - ¡ Si quiere darse una vuelta, que se la de !
Asà que habiéndome dado permiso, me fui a dar la vuelta. HabÃan dicho que tardarÃan media hora, y en media hora, me presente en casa con unos dulces para tomar, que aun que no fueron despreciados, no habÃa ganas de tomar...
Nos preparamos todos, y bajamos a la calle.
-¿Dónde tienes el coche ?
-Ahà mismo – dije yo.
-Pues vamos al chino, a por unas cervezas y .....
El sonido de la voz, casi de espaldas no llegue a oÃrlo....
Puse en marcha el coche, y me fui al chino a buscarlos..... Y pasaron unos minutos, y no salÃan... Empecé a mosquearme... cuando de pronto, se abrió la puerta:
-¡ Donde te habÃamos dicho que nos esperase ! – oà la voz bronca y gritona de mi hijo Erlui.
-Te habÃamos dicho que nos esperases. Llevamos casi cinco minutos esperando, y tu no estaba.- SeguÃa gritando.
-¡ Perdona ! – dije a modo de disculpa. – HabÃa entendido que fuera a buscaros – dije yo.
-¡ No si siempre pasa lo mismo ! ¡ Si no te enteras de lo que decimos !
-¡ Si es que no oyes , tendrás que ver al otorrino !
Y desde ese momento, pasamos por Sta. Paula, por el camino del Pato, por la calle Ayala, por la estación de ferrocarril, diciéndome las cosas que podia haber echo, hacer y las que no... Y yo tenia un estado de nervios, que en esas situaciones, mi cerebro de encierra en si mismo... y se bloquea,. Realmente no oye ni entiende, y pienso que todos esos ejemplos que me cuenta, ni siquiera los oigo... es tal la rabia que acumulo... que solo pienso ...no se lo que pienso...
Y llevando yo el volante.... pues esas cosas no son razonables decirlas...pero en fin... hemos llegado a hoy, y seguimos adelante.
Era lunes ya, dÃa 15... y fui a pedir cita para mi medico: HabrÃa de pedir cita para salud mental (mi mujer no esta conforme con las mis reacciones – y en especial con esta de ahora- con el neumólogo y la maquinita del sueño.
-PodrÃas pedirle al medico, mis medicinas – me dijo.
-Mujer, yo ya no puedo pedirle medicinas al medico, teniendo ya la
tarjeta sanitaria. Con ella, voy a la farmacia y me las dan.
-¡ O sea, que no puedes pedirle a medico mis medicinas ! ¡ No si ya lo he dicho muchas veces ! Si vas al medico ¿ Porque no puedes pedirle mis medicamentos ? ¡ Es lo que yo he dicho varias veces ! ¡ Solo eres un egoÃsta que solo piensa en ti !
Y vuelta a empezar. La discusión, las lagrimas y yo que se qué mas...
¿ Ha de ser asà siempre ? ¡ Hasta cuando !
GODA